Basura en el Mar Argentino: científicos encontraron casi 30 tipos de residuos y advierten que el fondo continental es un sumidero irreversible
Un informe elaborado por investigadores argentinos reveló la alarmante presencia de desechos de origen humano a cientos de metros de profundidad en el Atlántico Sur. El plástico domina la lista de materiales hallados, amenazando la biodiversidad marina y la cadena alimentaria.
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Un contundente estudio científico puso al descubierto la magnitud de la contaminación plástica y de desechos en las profundidades del Mar Argentino. Tras diversas expediciones de exploración submarina, investigadores detectaron casi 30 tipos distintos de residuos depositados sobre el lecho marino, transformando al fondo continental en un "sumidero irreversible" de basura.
El relevamiento —que abarcó zonas costeras, la plataforma continental e inclusive cañones submarinos a gran profundidad— demuestra que la basura generada en la superficie no solo flota o se acumula en las playas, sino que desciende y se deposita de forma permanente en las capas profundas del océano.
El análisis de las muestras extraídas identificó una amplia variedad de materiales de origen sintético e industrial. Entre los contaminantes más frecuentes se destacan:
- Plásticos de un solo uso: Envoltorios, botellas, bolsas y envases descartables representan la abrumadora mayoría de los elementos hallados.
- Aparejos de pesca abandonados: Redes, tanzas, boyas y soga de la industria pesquera (conocida como "pesca fantasma"), que continúan atrapando fauna marina en el fondo.
- Microplásticos y textiles: Fibras sintéticas que se degradan lentamente y terminan ingeridas por peces, moluscos y otros organismos bentónicos, ingresando potencialmente a la cadena alimentaria humana.
Los científicos advierten que la dinámica de las corrientes marinas en el Atlántico Sur transporta y concentra los residuos en zonas profundas donde la falta de luz solar, las bajas temperaturas y la ausencia de oleaje detienen casi por completo el proceso de degradación natural.
Esta acumulación continua altera de forma directa los frágiles ecosistemas del lecho marino, destruyendo hábitats de especies vulnerables e incrementando el riesgo de contaminación química a largo plazo. Ante este escenario, la comunidad científica remarca la urgencia de aplicar políticas más estrictas sobre el manejo de residuos en tierra, la regulación de la actividad pesquera y la reducción drástica en el consumo de plásticos desechables.