El desafío contra el sedentarismo infantil: cómo lograr que los niños disfruten del ejercicio físico
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Frente al aumento del uso de pantallas y el riesgo de obesidad temprana, especialistas advierten sobre las consecuencias en el desarrollo físico y mental. Las claves para que las familias fomenten el movimiento a través del juego.
El sedentarismo es una problemática que históricamente se ha discutido poniendo el foco en el cuerpo y la salud de los adultos. Sin embargo, ¿qué lugar ocupan los niños y jóvenes en este escenario? Según advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS), gran parte de la población infantil a nivel global se encuentra en riesgo de sufrir obesidad, un factor que impacta directamente en su calidad de vida.
Los especialistas señalan que la falta de actividad física afecta a los más chicos en tres dimensiones fundamentales: la física (con el aumento del peso corporal), la cardiometabólica y la psicosocial.
João Lombardi, médico especialista en Ejercicio y Deporte de la Universidad Federal de San Pablo, explica que el sedentarismo infantil se manifiesta en la actualidad con el alarmante aumento de enfermedades tempranas. "Vemos una mayor incidencia en patologías como la hipertensión, la diabetes y otras afecciones relacionadas con el estilo de vida", advierte el profesional.
Las pantallas, los grandes "ladrones" de atención
El problema suele agravarse durante las vacaciones o los fines de semana, cuando los niños pasan más tiempo en casa y recurren a los teléfonos celulares, tablets y videojuegos como su principal (o única) fuente de ocio.
Lombardi es categórico al respecto: "Las pantallas acaban robando la atención de los niños de otras actividades que son sumamente necesarias para su crecimiento. Es en la infancia cuando se desarrollan las habilidades cognitivas y físicas para el resto de la vida; si se pierde esta ventana de oportunidad, termina siendo perjudicial en la vida adulta".
Además de las complicaciones metabólicas, la inactividad sostenida golpea fuertemente la salud mental. Un estilo de vida sedentario deteriora la autoestima de los menores y funciona como un estímulo para el desarrollo de cuadros de ansiedad y depresión, impidiéndoles alcanzar su máximo potencial biológico.
Estrategias para transformar el movimiento en placer
Para revertir esta tendencia, la recomendación central de los expertos hacia los padres es dejar de imponer el deporte como una obligación y empezar a presentarlo como una actividad lúdica. La prevención debe partir de pequeños estímulos para que el niño asocie el movimiento con la diversión.
Entre las mejores alternativas para lograrlo, se destacan:
- El juego como iniciación: Utilizar juegos tradicionales y actividades recreativas al aire libre como el primer paso hacia la iniciación deportiva.
- Deportes en equipo: Son una excelente herramienta para fomentar la socialización. El deseo de pasar tiempo, divertirse y pertenecer a un grupo de amigos suele ser el mayor motivador para los niños.
- Artes marciales y disciplinas de lucha: Representan un espacio seguro y estructurado para que los más chicos gasten su exceso de energía y aprendan a canalizar y desahogar sus emociones.
- El ejemplo en casa: Es el factor más determinante. Si el entorno familiar mantiene un estilo de vida activo y practica ejercicio regularmente, el niño comprenderá la actividad física como algo natural, beneficioso y querrá formar parte de ello.