Seis de cada diez hogares bonaerenses tomaron créditos y el 74% sigue endeudado
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El endeudamiento se consolidó como una de las principales estrategias de las familias bonaerenses para afrontar los gastos cotidianos. Así lo revela un informe de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, que advierte que seis de cada diez hogares tomaron algún crédito o préstamo durante el último año y que, de ese universo, el 74% continúa actualmente endeudado.
El relevamiento muestra que el recurso al financiamiento dejó de estar asociado únicamente a la compra de bienes durables o inversiones y pasó a convertirse en una herramienta para sostener el consumo básico. De hecho, la alimentación aparece como el principal destino de los créditos y préstamos solicitados por las familias, especialmente entre quienes recurrieron a mecanismos de financiamiento no bancarios o informales.
Según el informe, el 41% de los hogares que tomaron un crédito utilizó más de una fuente de financiamiento en simultáneo, combinando préstamos bancarios, no bancarios e incluso informales. Esta situación refleja una creciente dependencia del crédito para cubrir necesidades esenciales y evidencia las dificultades que enfrentan muchas familias para equilibrar sus ingresos con el incremento del costo de vida.
Uno de los aspectos que más preocupa a la Defensoría es el avance de los préstamos no bancarios e informales. Más de la mitad de los hogares endeudados recurrió a este tipo de financiamiento, que suele presentar condiciones menos favorables, mayores costos y menor protección para quienes los toman.
El organismo también pone el foco en las desigualdades de género que atraviesan el acceso al crédito. El peso de los préstamos no bancarios e informales es aún mayor en los hogares monomarentales, donde una sola mujer asume las responsabilidades económicas y de cuidado.
En ese sentido, la Defensoría advirtió que las condiciones de acceso al financiamiento están atravesadas por brechas de género que profundizan la vulnerabilidad económica de estos hogares y limitan las posibilidades de acceder a alternativas de crédito reguladas y con mejores condiciones.
"La dificultades económicas no sólo impactan sobre los ingresos, sino también sobre las posibilidades de acceder a financiamientos regulados. Esto puede exponer a los hogares a mayores costos, cobros abusivos, menor transparencia y menores niveles de protección de derechos", señaló el organismo.
El informe concluye que el endeudamiento ya no constituye una herramienta excepcional, sino una respuesta frecuente frente a la insuficiencia de los ingresos para cubrir gastos cotidianos. En ese contexto, la Defensoría remarcó la necesidad de fortalecer las políticas de inclusión financiera y de protección de los consumidores para evitar que las familias más vulnerables queden atrapadas en circuitos de crédito cada vez más costosos y precarios.