Toia Collasso, la tatuadora que ayuda a reparar el alma
Su trabajo abarca desde pacientes que tuvieron cáncer de mama y deciden recrear areolas y pezones hasta víctimas de accidentes que quieren intervenir sus heridas. “Saber que un tatuaje puede devolver seguridad, autoestima y bienestar, le da sentido a lo que hago”, remarcó en diálogo con Info1.
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La piel guarda historias: algunas elegidas, otras impuestas. Para muchas personas, las cicatrices no son solo marcas físicas sino huellas emocionales de procesos atravesados, como una enfermedad o un accidente. En ese territorio sensible, donde el cuerpo y la identidad dialogan, el arte puede convertirse en una forma de reparación. Allí es donde aparece el trabajo de la tatuadora Toia Collasso, quien transforma su oficio en una herramienta de reconstrucción simbólica y estética.
Especializada en intervenciones reparadoras, Toia acompaña a mujeres que atravesaron un cáncer de mama y a personas que buscan resignificar cicatrices producto de distintos traumas. A través del tatuaje, propone una nueva narrativa sobre esas marcas, convirtiéndolas en imágenes que no ocultan el pasado, pero sí lo integran desde otro lugar. Todo, en el marco de un espacio que brinda un ambiente holístico, con el foco puesto en lo espiritual. En esta entrevista con Info1, Toia (@toiatatoo en Instagram) reflexiona sobre el poder del arte en los procesos de sanación, el vínculo con sus clientes y el profundo significado de trabajar sobre cuerpos atravesados por historias de dolor y resiliencia.
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- ¿En qué consiste tu trabajo reparador a través de los tatuajes ?
- Mi trabajo reparador a través de los tatuajes consiste en acompañar procesos de sanación física y emocional. Realizo intervenciones como el camuflaje de cicatrices y la recreación de areolas y pezones luego de distintas cirugías, como abdominoplastías o mastectomías. Hace más de 18 años que tatúo, y desde siempre me interesó crear piezas estéticas, prolijas y en armonía con las líneas del cuerpo. Con el tiempo, este camino fue tomando un sentido más profundo: poder acompañar a personas que atravesaron momentos difíciles —ya sea por accidentes, operaciones o procesos personales— y brindarles, a través del arte, una forma de reconectar con su cuerpo. Saber que un tatuaje puede devolver seguridad, autoestima y bienestar es algo profundamente reconfortante, y es lo que le da sentido a mi trabajo.
- ¿Cómo surgió esta inquietud?
- A partir de una experiencia muy cercana. Hace muchos años, una persona importante en mi vida atravesó una mastectomía, y eso despertó en mí el interés por investigar sobre la recreación de aréolas y pezones. Con el tiempo, este camino se fue ampliando de forma muy natural. Empecé a vincularme con cirujanos que hoy me derivan pacientes, y también con clientas que ya confiaban en mi trabajo artístico, pero que luego de atravesar accidentes u operaciones —como abdominoplastías— sentían la necesidad de intervenir sus cicatrices para volver a habitar su cuerpo con mayor comodidad y seguridad. Así fue como comencé a investigar, formarme y profundizar en este tipo de tatuaje. Hoy es una parte muy importante de mi vida y de mi trabajo, y me genera una conexión muy especial con cada persona que acompaño.
- ¿Cómo se sienten los pacientes una vez terminado el trabajo?
-La respuesta suele ser muy movilizante y profundamente emocional. Muchas personas se conmueven al verse, algunas incluso se largan a llorar, y ese momento de encuentro con su cuerpo es muy especial. También recibo mucho cariño después: mensajes, fotos —por ejemplo, desde la playa mostrando sus tatuajes— o relatos sobre cómo reaccionó su entorno frente a estos cambios. Son pequeños grandes gestos que reflejan lo significativo que es para cada persona. Estas intervenciones no solo abarcan cicatrices corporales, sino también otras áreas, como cejas en casos de accidentes u otras situaciones. Poder acompañar desde el arte, pero también desde la empatía y el sostén, es algo muy valioso para mí. Saber que mi trabajo puede aportar bienestar, seguridad y alegría es profundamente reconfortante, y cada devolución que recibo me llena el corazón.
- ¿De qué manera lograste que las pacientes confíen en tu trabajo?
- Siento que la confianza se construyó de forma muy orgánica a lo largo de los años. En la gran mayoría de los casos, las personas confían en mi criterio cuando las guío en decisiones como el tamaño, el estilo o la ubicación del tatuaje. Para mí es fundamental respetar las líneas del cuerpo y lograr que cada intervención sea armónica, estética y coherente con la singularidad de cada persona. Me interesa resaltar esa belleza única, más allá del diseño en sí. Creo que también influye mucho mi forma de acompañar: no solo desde lo técnico y artístico, sino también desde un enfoque integral. Soy instructora de yoga, terapeuta floral y trabajo con distintas herramientas vinculadas al bienestar y lo holístico, lo que me permite generar un espacio de confianza y contención que las personas perciben. A su vez, muchas pacientes llegan a través de la recomendación de cirujanos, especialmente en casos de mastectomías, lo que refuerza aún más ese vínculo de confianza. Con el tiempo, todo esto fue consolidando una relación muy genuina con quienes eligen ponerse en mis manos.